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CUBA, EE.UU y Cubano Americana

La chapucería del Chong Chon Gang

cubacoreaescandalo El escándalo de los saquitos de azúcar dispuestos con gracia en las bodegas del barco fantasma no deja de sorprender. Ya las Naciones Unidas miraron lo que había y ahora toca discernir que hacen con los santos cubanos. Ahora es que a Cuba le dolerá. De seguro no será sancionada aunque muchos especialistas digan lo contrario. Lo que está claro es que los cubanos de a pie tendrán que seguir pagando en dólares las meteduras de pata de sus jefes.

Si los otros días la pregunta era a donde iban las armas, ahora las preguntas son tres:

¿Cuánto le costara al régimen en dinero y favores obtener los votos favorables necesarios?
¿Qué está pasando en la cúpula octogenaria que se producen chapucerías de esta envergadura?
¿Es el barco realmente coreano o cubano camuflado en sociedades y armadores oscuros con bandera coreana?

Cualquiera de estas preguntas da para una novela. Por el orden de la carga se ve que fue una operación muy bien planificada y preparada por el régimen. Algo grave pasó que la misión falló. Puede que el general muerto en el “accidente” fuese el culpable, o las luchas de poder entre los generales, o se han cargado un eslabón importante, pero mas importa mandar…no se sabe.

La gloriosa flota mercante cubana llegó a tener las de un millón de toneladas de registro bruto, una de las más grandes. Cuando los acreedores cercaron al régimen en los años ochenta la flota desapareció. Se tejió una densa red de sociedades y armadores en muchos sitios del planeta. Muchas tripulaciones aun siguen siendo cubanas, pero no todas. En barcos con este historia perfectamente el dueño no es corea.

Lo de cuanto costara arreglar el entuerto no es relevante, los Castro tienen mucho dinero. El pueblo oye las consignas en la televisión, los americanos son los culpables. Deberían de saber que no que son los Castro los que los tienen en la miseria.

Cuba y el Chong Chon Gang

La ocupación por las fuerzas de seguridad panameñas de un alijo no declarado de armas en el barco norcoreano “Chong Chon Gang” ha desatado una tormenta política de especulaciones y exageraciones, con referencias incluso a la crisis de los misiles de 1962. Justo un día después de la captura del barco, las autoridades cubanas reconocieron que la carga de azúcar y el armamento encontrado eran suyos. La nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba precisó que se trataba de armamento obsoleto, de mediados del siglo pasado, destinado para su reparación en Corea del Norte como parte de un acuerdo entre los dos países.

La explicación cubana busca calmar la exageración que ha rodeado al incidente del Chong Chon Gang, La Habana parece tener razón al describir el armamento ocupado como obsoleto, sin impacto en el balance militar. Si así fuere, estamos ante un error político, que- parafraseando a Talleyrand- es “peor que un crimen”. El armamento es anticuado pero su embarque y transferencia hacia Corea del Norte es una violación de las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que explícitamente prohíben cualquier transacción de tipo militar con el régimen de Pyongyang. Dado el comportamiento agresivo del régimen norcoreano, el Consejo de Seguridad aprobó varias resoluciones bajo el capítulo VII de la Carta de la ONU, siendo de obligatorio acatamiento por todos los miembros del organismo mundial pues se refieren a una amenaza para la paz.

En términos de política cubana, la captura del Chong Chon Gang expresa una seria descoordinación institucional entre las ramas del gobierno. No podría llegar en peor coyuntura, justo después del anuncio del lanzamiento de una nueva ola de reformas económicas por el vicepresidente Murillo y en las vísperas de negociaciones con EE.UU. Esas negociaciones que son oficialmente sobre temas migratorios siempre incluyen, por la naturaleza misma de la diplomacia, otros temas. Si como ha dicho el presidente Raúl Castro se trata de demandar orden y eficiencia a los dirigentes, este incidente tiene el titulo de fiasco en mayúsculas y debería costarles el puesto a varios.

En política exterior se trata también de un incidente serio. Las armas confiscadas no son en sí mismas una amenaza para EE.UU, ni para la paz mundial, pero Cuba tendrá que responder ahora ante el comité del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que administra las sanciones. En términos de imagen, se trata de un vínculo notorio con uno de los regímenes de peor record de derechos humanos y de comportamiento internacional errático. La Republica Popular Democrática de Corea no es ni republica, ni popular, ni democrática. No tiene tampoco nada de socialista, es un régimen dinástico, con cada nuevo descendiente de la casa Kim peor que el anterior. Justo el pasado 5 de abril, el expresidente Fidel Castro consideró oportuno llamar al liderazgo norcoreano a comportarse razonablemente y “evitar una guerra en Corea”.

El liderazgo cubano debería aprestarse a un control de daños serio y con consecuencias. Recordar que es irónico que Cuba este en la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado mientras Corea del Norte fue sacada por la Administración Bush es justo pero no suficiente. Cuba debe tomar distancias de las chapucerías e irresponsabilidades norcoreanas, cooperando con transparencia y sin reservas con el sistema de naciones unidas. No basta con agregar un parrafito sobre el compromiso con la paz mundial y el desarme. La Habana debe declarar su rechazo inequívoco, como parte de la comunidad internacional, a los intentos norcoreanos por colarse a la brava en el club de potencias nucleares. Es tiempo ya de definir prioridades: Cuba debe focalizarse en su objetivo prioritario hoy de política exterior, crear un ambiente internacional propicio para las reformas en curso. Todo lo demás es secundario.

Cuba-EE.UU: Siempre ocurre algo…

La detención del Chong Chon Gang, en las vísperas de la reanudación de las conversaciones bilaterales de seguimiento a los acuerdos migratorios entre Cuba y EE.UU de 1994-95, evoca un viejo patrón en las relaciones bilaterales entre Cuba y EE.UU. Han sido rehenes no solo de la lógica de guerra fría, sino también de la aparición, en coyunturas de distensión, de escollos inesperados. “Siempre ocurre algo”- dicen los pesimistas. Tan pronto se conoció la requisa del barco por el presidente panameño Ricardo Martinelli, la congresista Ileana Ros-Lehtinen y el senador Marco Rubio se dispararon a reclamar la cancelación de las conversaciones, reiterando además que Cuba debe permanecer en la lista de países terroristas del Departamento de Estado. Es justo lo contrario de lo que se debe hacer.

Es hora de que los hacedores de política en la Habana y Washington aprendan a manejar de forma óptima estos episodios, vinculando los temas o separándolos según convenga a los intereses nacionales, no el espectáculo de la derecha cubano-americana. EE.UU debe centrar su esfuerzo de superpotencia donde la amenaza lo amerita: Pyongyang. La crisis ofrece la oportunidad de capitalizar el descubrimiento de esta violación para aislar más al régimen norcoreano, agregando medidas de monitoreo y regulación de cualquier transacción con el mismo.

El peligro para la paz mundial en el Este de Asia, el violador del sistema de no proliferación nuclear y contrabandista consuetudinario de armas para áreas en conflicto como Congo o Yemen, es Corea del Norte. No es Cuba. Cualquier acción estadounidense sobre Cuba debe integrarse en el marco multilateral de la administración por el consejo de seguridad de la ONU de las sanciones contra Corea del Norte.

Washington debe lograr que el consejo de seguridad obtenga de Cuba la mayor cooperación sobre este incidente, de modo que la situación de aislamiento norcoreano se agrave. Enrarecer las negociaciones sobre la implementación de los acuerdos migratorios o reiterar la injusta presencia de Cuba de la lista de países promotores del terrorismo distraería el esfuerzo de una mayor presión sobre Corea del Norte. Hasta puede perjudicarlo. No conviene mezclar estándares multilaterales claros de no proliferación aplicados a Corea con arbitrariedades unilaterales e ilegítimos dobles estándares sobre terrorismo aplicados a Cuba.

Estados Unidos tiene la sofisticación diplomática suficiente como para conversar con Cuba sobre temas de interés mutuo, y corregir los errores de su propia política hacia Cuba mientras apoya la presión multilateral en las Naciones Unidas para la aplicación sin fisuras de las sanciones contra Corea. Cuba debe responder por su actuación ante las resoluciones 1718 y 2094, normas multilaterales de la mayor importancia, que bajo el capítulo VII exigen el acatamiento de todos los estados miembros. El Senador Rubio está pidiendo que EE.UU actué como un carnicero cuando lo que se necesita es un cirujano.

La responsabilidad de no responder a un error político con otro

La reanudación de las conversaciones migratorias entre Cuba y EE.UU es una oportunidad para lanzar un nuevo ciclo virtuoso en la relación bilateral. Negociar a un alto nivel, con temas en los que hay posibilidades de toma y daca es un aliciente para gestos de buena voluntad incluso en temas que no están oficialmente incluidos en la agenda negociadora, como la situación de Alan Gross o la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas del Departamento de Estado. Un acto de buena voluntad de una de las partes puede ser reciprocado por la otra. La comunicación oficial, frente a frente es una garantía contra situaciones en las que una parte se embolse ganancias unilaterales, sin responder con reciprocidad. .

Si no se fuese un acto más de sectores en la Habana interesados en preservar la hostilidad entre los dos países para su propia conveniencia- algo demasiado conspirativo pero nunca totalmente descartable- el embarque de esos cacharros militares en el barco norcoreano es una irresponsabilidad cubana. Al seguir con las conversaciones políticas bilaterales mientras demanda la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, la administración del presidente Obama, no drama, ha tomado la sabia decisión de no responder a una irresponsabilidad con otra. Ojala siga por ese camino.

Fuente: elconfidencial.com

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