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Actualidad Cubana, CUBA

El Cólera en Cuba, un problema del Estado

coleracubaEl cólera como la Fiebre Amarilla son asuntos de Estado, al menos así ha sido siempre en la historia de Cuba. La guerra de Independencia del 1995 dejó tras si una verdadera pandemia. La fiebre amarilla causó miles de muertos entre los cubanos. Son enfermedades que no eligen a sus víctimas y por ellos la temen todos, ricos y pobres, patriotas, disidentes, esbirros.  Los comienzos del siglo XX vivieron la aplicación de las medidas dictadas por el Dr.Carlos J Finlay y muchas obras para devolver a Cuba una salubridad.

De niño en las escuelas se daba todo lo relacionado con la importancia de la higiene personal y comunal para evitar la transmisión de enfermedades, los extranjeros siempre fueron chequeados al ingresar al país. Los últimos emigrantes españoles que recibió la Cuba republicana en la década del 1950 son testigos mudos de su paso por Triscornia. Era la garantia de que nuevos vectores no entrasen al país.

Ahora los vectores viajan en avión y son muchos. El gobierno mantiene fuera de Cuba mas de 250 000 misioneros de distintos tipos en mas de un centenar de paises. Esta amenaza epidemiologica no tiene un chequeo y control efectivos, las cuarentenas apenas se dan.

¿Qué se puede hacer?

Se puede hacer mucho. En primer lugar controlar los brotes de cólera de forma efectiva. Las fuentes de agua han de ser tratadas con cloro u otros productos, las alcantarillas reparadas y controladas para que no lleguen desechos al agua corriente. Ya el gobierno actual en décadas pasadas organizó grandes campañas anti mosquito y las fumigaciones volvieron. Volvieron, ya que en la Cuba republicana eran cotidianas al atardecer y cuando llovia y había mucha agua en charcas, etc. Era una costumbre heredada de la época de Finlay y que ayuda mucho. Vender de forma libre y a precios populares detergentes y lejía a la población es muy importante, ya que cada casa es un pixel de la gran imagen actual de los brotes.

Emprender un plan serio de restablecimiento de las redes de agua y fecales en las grandes ciudadades. No como en Santiago de Cuba, donde han tardado décadas y aun no han acabado. Ya en la década del 50, el anterior dictador, Batista, tuvo que sembrar miles de nuevos tramos de tuberias. Esto no lo puede hacer la población.

Un problema de Estado.

La educación de la poblacion ayuda a hacer que un brote de cólera, dengue o fiebre amarilla sea menor, pero solo la accion del Estado es determinante. Es controlar los vectores que entran a Cuba y evitar que estos se muevan dentro del país y a nivel territorial que afecten a muchas personas.
Invertir es necesario, imprescindible. ¿Por qué el único acueducto moderno y regentado por una empresa española abastece de agua al Dictador actual?. Esto es lo que necesita toda la población. El agua clorada, las alcantarillas reparadas, fumigaciones, control de vectores y un largo etc. Solo así los brotes actuales no acabaran por convertirse en una nueva pandemia para todos los cubanos.

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