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CUBA, Secciones

La Iglesia de #Cuba tiene muchas asignaturas pendientes

Dagoberto Valdés es entrevistado por Iván Hernández Carrillo, ex preso de conciencia de la Primavera Negra del 2003 y periodista independiente. A continuación publicamos la entrevista como cortesía de su autor y del sitio Cuba Sindical Tomado de Casa Cuba Houston Texas
¿Qué tipo de expectativa ha dejado en usted y en el pueblo la visita del Santo Padre?
En particular no me gusta hablar del pueblo, no me siento capacitado. La visita del Papa Benedicto XVI reafirma la convicción de que los cubanos no debemos esperar que los cambios vengan de afuera, ni visitas de ningún personaje, personalidad o jefe de Estado lo que nosotros tenemos que cambiar. Mi convicción y el resultado de esta visita que algunos consideran frustrante, es no esperar más de afuera lo que debemos protagonizar adentro. Recuerdo memorable frase de la anterior visita realizada por el Papa Juan Pablo II, que decía: ‘Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional’.
Más allá de los bienes espirituales, ¿es lógico esperar algún beneficio en el orden de derechos civiles, políticos o excarcelación de prisioneros políticos?
En el orden de los derechos civiles y políticos creo que el gobierno ha dicho claramente a través del vicepresidente Consejo de Ministros, Marino Murillo, que las reformas económicas no llevarían a cambios políticos. Una visita papal deja la expectativa en el corazón de los que hemos decidido quedarnos a trabajar por esos derechos fundamentales. Puede ser se dé alguna liberación de presos, porque es costumbre universal en otros países, como gesto de buena voluntad.
El gobierno trató con extrema delicadeza esta visita. ¿Qué espera o qué ha querido obtener a cambio del Papa y la Iglesia el gobierno cubano?
En primer lugar discrepo diciendo que el gobierno ha sido extremadamente delicado con esta visita. El gobierno ha sido extremadamente delicado con el Papa, no con la visita. El gobierno ha reprimido, encarcelado, acosado, hecho un apagón telefónico, amenazado continuamente. Se desarrolló una operación policial inédita en los últimos años y menos ante la visita de un papa. El gobierno ha sido cruel con parte de la visita, irrespetuoso con el Santo Padre, es la contradicción fundamental que evalúo de esta visita. Hubo un abismo en el trato que recibió el Santo Padre y los maltratos sistemáticos y crueles recibido por la sociedad que el Papa venía a visitar. Tú has sido víctima de esa represión, en los días que el Santo Padre estaba en Cuba. El gobierno buscaba dar una imagen exterior, presentar un país de normalidad, abierto y diverso que respeta todas las opiniones. Eso sólo se cumplió con respecto a la persona del Santo Padre. Mientras, al mismo tiempo en todas nuestras calles y poblados, en todas nuestras iglesias, ese mismo gobierno irrespetaba, violaba y reprimía los derechos fundamentales de los católicos que querían acercarse a su líder espiritual. Por tanto, la visita ha tenido de negativa ha sido precisamente esa contradicción fundamental, entre el trato que el gobierno está obligado a dar a sus ciudadanos (un trato respetuoso) y el trato respetuoso que da a un visitante extranjero.
¿Logró el gobierno dar la imagen de un país normal de tranquilidad y apertura?
No lo creo, porque la prensa internacional pudo reflejar, al joven santiaguero golpeado por uno de los miembros (que llevaba un pulóver de la Cruz Roja), precisamente con la camilla que debía asistir a los que se desmayaban o tenían problema de enfermedad. Y éste no ha sido el único caso. Elizardo Sánchez Santacruz, de Comisión Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, me dijo son centenares de detenidos. Precisaría tu pregunta diciendo que el gobierno ha sido delicado con el Papa para buscar la foto, imagen y presentar una situación en concordia y armonía total. No lo ha logrado. Ha querido un aval, un reconocimiento internacional haciendo creer que Cuba es un país normal y se respetan las opiniones diversas. Sólo se respetan las opiniones diversas del Papa.
Aparte de los temas políticos y derechos de los cubanos, hay temas pastorales como el aborto, la prostitución, pena de muerte, permiso asistencia religiosa en prisiones, de los cuales pensamos que los Obispos no han hablado con la energía suficiente. ¿A qué cree usted que se debe esto?
Estoy de acuerdo con que los Obispos no han hablado con energía. Creo que se debe a una estrategia de no rozar para nada al gobierno, al cual le molesta que se hable de temas como el respeto a la vida, aborto, asistencia religiosa a presos. Quisiera hacer una precisión. No dejaría fuera los temas políticos y derechos humanos, ni diría independiente o apartados de ellos. En la doctrina social de la Iglesia los derechos son indivisibles. No se puede dejar un derecho humano e incluso político de diversidad, pluralismo de partidos políticos, fuera del derecho a la vida o pena de muerte. El ser humano es una unidad y no se puede pedir sí a unos derechos y no a otros, porque va contra la doctrina cristiana. La Iglesia podría y debía insistir más no sólo en aquellos derechos relacionados con la vida, pena de muerte, asistencia religiosa a presos. Debería unir lo anterior con los derechos indivisibles, que son todos derechos políticos y cívicos, económicos, sociales y culturales. Esa es verdaderamente la esencia de la doctrina social de la Iglesia, que espero que nuestros obispos prediquen con más vigor.
¿Consideras que la visita del Sumo Pontífice animará a los obispos a ser más consecuentes con el evangelio en cuanto a los reclamos de justicia y libertad que pide la oposición en Cuba?
Eso desearía como católico, hijo de la Iglesia, porque creo se está jugando el prestigio, credibilidad de la Iglesia en su predicación del mensaje liberador de Jesucristo. Conozco laicos, sacerdotes, religiosas, monjas que viven al servicio de nuestro pueblo y algunos obispos que lo están haciendo ya. Pero en la Iglesia y el evangelio nada se hace por su cuenta. Deseo que la Iglesia lo haga con mayor vigor, la parte de la Iglesia que todavía no ha aprendido, no ha ejercido ese misterio profético que es el anuncio de la verdad de Jesucristo y la Iglesia. Y la denuncia de todas las violaciones de los derechos humanos sean quienes sean los que las sufran. Todos los hombres son nuestros hermanos y son hijos de los pastores de la Iglesia.
¿Cómo se explica la falta de gestos de parte de su Santidad hacia los opositores pacíficos y a las Damas de Blanco?
Es lo más lamentable de la visita y la ha desbalanceado con respecto a la mediación que la Iglesia está llamada hacer en cualquier país del mundo. Para ser mediadora hay que estar en el medio. Y para estar en el medio hay que reconocer y recibir todas las partes. La decisión del Santo Padre Benedicto XVI de no saludar, bendecir las Damas de Blanco se debe a la jerarquía católica local. El Papa es pastor universal de la Iglesia, escucha la opinión de los obispos. Él no va contra la opinión de los obispos locales. Ellos recomiendan qué gestos, qué cercanía, qué solidaridades debería demostrar el Papa. Me alegró mucho que el Papa haya tenido tiempo para recibir representantes no sólo del gobierno sino aquellos que formalmente no están. Que no haya preparado la jerarquía local un momento para igual que el Papa saludó a aquellos, pudiera haber saludado a representación de la sociedad civil… durante años sufrirá consecuencias de este error.
¿Cómo pudiera entenderse en justicia el notable acercamiento producido entre la alta jerarquía de la Iglesia católica y el régimen? ¿Es producto de presiones sobre los obispos o del temor de estos por ellos y los feligreses? ¿O estamos frente a un acomodamiento mutuamente conveniente?
Creo que en realidad lo que está en la base no es ninguna de esas tres razones. Es otra más profunda. La actual jerarquía de la Iglesia católica ha optado por no tocar ningún tema, ni realizar acción que moleste al régimen. Para qué. Para alcanzar que la Iglesia tenga acceso a medios de comunicación, a la enseñanza, universidades, permisos a culto en lugares públicos. Esa no es la verdadera libertad religiosa. La verdadera libertad religiosa no es libertad de permisos, es una libertad de ejercicio de los derechos. Y esa libertad es indivisible. La Iglesia no debería pedir para sí, los derechos que debe pedir para todo su pueblo. De manera que si pide libertades para sí, como dijo el Papa, la Iglesia no pide privilegios. Benedicto XVI lo dijo en su homilía en Santiago de Cuba. Invitó la Iglesia a ser coherente con el evangelio. Ha sido muy valiente el Santo Padre al decir claramente que cuando la Iglesia pide derechos para sí no pide privilegios. Lo expresó Juan Pablo II en la anterior visita papal. Y cuando esos permisos o derechos se le dan a la Iglesia y no al resto del pueblo, entonces recibe privilegios, no derechos compartidos con su pueblo. Cuando se pide la Iglesia tenga acceso a televisión, se debería decir que la oposición también. Porque si es nada más para la institución, se aleja de la defensa y promoción de los derechos de sus hijos. Y una madre nunca debería pedir para sí, si no pide para sus hijos.
¿Cree usted que la mayor parte de sacerdotes y obispos concuerdan con las declaraciones hechas por Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega, en cuanto a que en Cuba no hay presos políticos y que las Damas de Blanco no son las mismas de antes?
Todo el que vive en Cuba y conoce su realidad y la comparte sabe que en Cuba hay presos políticos y conciencia. Las Damas de Blanco son el mismo movimiento que comenzó pidiendo libertad de unos presos, quizás no sean los mismos presos políticos, pero sigue su propia identidad, respetando a la Iglesia, adonde van cada domingo. Dentro de la Iglesia jamás han hecho un acto inapropiado o irrespetuoso (cosa que apruebo y alabo) sus manifestaciones en 5ta avenida y otras calles, se han extendido a otras provincias después de la muerte de Laura Pollán. Lo que demuestra que la semilla de los mártires se convierte en frutos de la causa que esos mártires han defendido con su vida. El Cardenal sabe que las Damas de Blanco son las mismas, le han explicado sus nuevos propósitos, dijo Bertha Soler. Reciben lista de presos de conciencia; porque se lo entregan a la Iglesia la primera institución. La Iglesia está informada de esa situación.
¿Estará correctamente informado el Vaticano de la deteriorada situación en materia de derechos humanos en Cuba? Si es así, ¿por qué el Santo Padre no alzó su voz para condenarla, como hizo para condenar el embargo económico de Estados Unidos contra el gobierno?
Considero que sí, en varias ocasiones durante su visita el Santo Padre Benedicto XVI se pronunció en defensa de los derechos humanos; tanto en sus mensajes al llegar y salir en aeropuertos de Santiago de Cuba y La Habana, como en homilías de las misas en Santiago y plaza cívica José Martí. Te cito fragmentos para estudiar con detenimiento y paciencia del Santo Padre. Contienen lo que llamó ’justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos dondequiera se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y ancianos, adolescentes y niños, enfermos y trabajadores, presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados.’ ‘Llevo en mi corazón las justas aspiraciones…’ Otra frase trascendental, que el Papa pida por derechos fundamentales, oficialmente con respecto a devoción Virgen de la Caridad, que él llama Virgen Mambisa. ‘La devoción a la ‘Virgen Mambisa’ ha sostenido la fe y alienta la defensa y promoción de cuanto dignifica la condición humana tus derechos fundamentales; y continúa haciéndolo con más fuerza, dando testimonio visible de la fecundidad de la predicación del evangelio en estas tierras…’ Más claro, ni el agua. No quisiera dejar mencionar frase en homilía de La Habana, comentando Evangelio de San Juan: “La verdad os hará libres.” (Jn 8,31). Mencionó decena de veces la verdad y libertad. Dijo: algunos ‘prefieren atajos’ para encontrar la verdad. Habló del indiferentismo, relativismo moral: ‘…encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos’ como Poncio Pilato. Otros ‘interpretan mal la búsqueda de la verdad (…) encerrándose en ‘su verdad’ e imponerla’. ‘Fe y razón son necesarias y complementarias en búsqueda de la verdad a riesgo de afrontar sacrificios para alcanzar la libertad’. ‘Cuba y el mundo necesitan cambios’.
La que me parece más contundente desde el punto de vista teológico lleva una interpretación al futuro, por su elevada categoría doctrinal. En su homilía en Santiago de Cuba: ’Dios no solo respeta la libertad humana, sino parece necesitarla’. Si Dios que es omnipotente, que no necesita nada, respeta, pero además, necesita la libertad de los hombres, ¿cómo podemos entender haya hombres, que no son dioses, ni respeten ni necesiten la libertad de sus conciudadanos? Ha ido mucho más allá al decir que Dios necesita de la libertad de los hombres. Si Dios que es Todopoderoso necesita de nuestra libertad, nadie la debería reprimir. Y cuando se reprime esa libertad se viola no sólo los derechos del hombre sino los de Dios, que respeta la libertad y la necesita. Termino, con palabras de despedida en el aeropuerto, bajo aquella lluvia pertinaz; no sabemos si porque el cielo lloraba o porque el Espíritu Santo quería lavar un poco esta sociedad. Decía deseaba ’una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido’, sean respetados ‘en sus más hondas y justas aspiraciones’. Sociedad ‘que nadie

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