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Costumbres Curiosidades, De España, Sociedad y Gentes

¿Matrimonio entre hermanos?, la polémica cunde en Europa

El largo y tortuoso camino de las reivindicaciones de los gays puede que quede minimizado por la nueva polémica por la legalización del incesto que crece en Europa y promete poner a la iglesia católica y a los Estados con los nervios de punta. Se considera como la ultima frontera, aunque por fronteras podrían haber más. Son las relaciones de pareja y legales entre hermanos que deciden vivir juntos y formar una familia con todas las de la ley. La iglesia condena el incesto, los estados como Alemania pena con la cárcel este tipo de relaciones, los catedráticos hablan de genética y esos hermanos reivindican su derecho a vivir juntos y con todos los derechos sociales que los amparen.

Este reporte de EL País da las claves de esta nueva vertiente de las libertades del hombre. Una vez más derechos y estatus quo – moral se enfrentan. Mañana podran ser las reivindicaciones para casarse con menores, o el regreso de la poligamia u otras formas de relaciones. En este caso hermanos que siempre han vivido juntos han pasado desapercibidos. El asunto toma otro rmbo por los derechos sociaes y beneficios por estar casados y claro la descendencia…
Solita Matta Castro para cubaout.

El incesto, ¿la última barrera?. El País | España.
Casos en Alemania y España llevan a debate la legalidad o aceptación social de una relación entre hermanos.

El incesto es la última barrera. Cuando ya la sociedad acepta, al menos legalmente, casi cualquier relación entre adultos, todavía las luces rojas se encienden si se trata de dos hermanos. Pero los casos de Patrick Stuebing y Susan Karolewski en Alemania y de Daniel y Rosa Moya en La Coruña demuestran que es posible que dos parientes cercanos se enamoren y formen una familia como las demás.

El distinto tratamiento —con papeles en el caso español, con condena en el alemán— muestra que ni siquiera en dos países de la Unión Europea el criterio es el mismo. Y es que hablar de hermanos que se quieren y que tienen sexo e hijos es de difícil encaje social y legal.

La justicia europea falló que Alemania puede perseguir el incesto, al resolver en contra de la pareja de hermanos que tuvo cuatro hijos (dos de ellos con discapacidad mental).

Alemania pena con dos o tres años de cárcel el coito entre parientes. En España, sin embargo, tal delito desapareció en 1978 y a familiares directos sólo se les prohíbe el matrimonio. A Daniel y a Rosa, los tribunales les dieron la razón cuando exigieron inscribir a sus hijos como tales.

Ganaron el libro de familia, más que una victoria simbólica.

En ambos casos, los protagonistas se habían criado por separado antes de decidir compartir su vida y enfrentarse a uno de los estigmas más arraigados. Una prohibición que está inscrita a sangre y fuego en nuestro yo colectivo. Pero ¿hay que perseguir con la ley en la mano a parejas formadas libremente por adultos por mucho reproche social que les rodee?

Razones prohibitivas

Para el profesor de Genética de la Universidad de Valencia Manuel Pérez-Alonso, detrás de todas las prohibiciones hay una “base biológica y real”. En este caso, el riesgo de la consanguinidad. “El problema está en los genes recesivos”, dice el genetista. Esto quiere decir que, aunque una persona tenga una mutación para una enfermedad, por ejemplo la fibrosis quística, no la manifiesta. Pero si su pareja también la tiene, y ambos se la transmiten a su descendiente, ese factor aparecerá. “Y ninguno sabemos qué mutaciones tenemos. Todos somos portadores de decenas de ellas”.

Si quienes tienen hijos son dos hermanos, la probabilidad de que ambas mutaciones coincidan en el bebé es del 25%, mucho más alta que en la población en general, explica el experto.

Se trata de una “lotería macabra”, según la define.

Aunque las personas no toman las decisiones por un cálculo de probabilidades, sí que parece claro que las sociedades antiguas observaron este proceso. Y aunque no supieran de genética, establecieron barreras para evitarlo.

Hay más causas para el rechazo de las relaciones entre familiares cercanos. Aparte de la biología, está la economía.

Para el sociólogo Enrique Gil Calvo, “el tabú del incesto tenía sentido en la anterior sociedad de familias cuya estructura económica se fundaba en el contrato matrimonial, que transmitía por herencia el patrimonio familiar”. Y ese matrimonio pactado “se fundaba en la regla de exogamia. Es decir, en el intercambio de yernos por nueras que constituía la trama del capital social. De ahí la prohibición del incesto endogámico, para reforzar las redes de capital social”.

Relaciones confusas

El antropólogo y profesor de la Uned Juan Aranzadi cree que la reciente decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo que defiende la correcta actuación del Gobierno de Alemania al encarcelar a Patrick Stuebing durante 14 meses en 2005 como culpable del “delito de incesto” deriva de “una confusión entre relaciones de parentesco, relaciones sexuales, relaciones procreativas y relaciones genéticas”.

Pero, más allá de esos equívocos, “el principal problema humano que suscitan la decisión judicial del Tribunal de Estrasburgo y la legislación alemana sobre el incesto es el problema del papel, función y límites de la intervención del Estado y el derecho en la regulación de las relaciones de parentesco, de las relaciones sexuales y de la reproducción de sus súbditos o ciudadanos”.

Sobre la condena a Patrick Stuebing, Aranzadi afirma que desconoce “cómo define exactamente el delito de incesto la legislación alemana, pero en la cultura jurídica europea heredera del Derecho Romano y del Derecho Canónico de la Iglesia, el incesto se define como acto sexual entre parientes de distinto tipo y de distinto grado”. Pero, con la ley en la mano, “Patrick Stuebing y Susan Karolewski, como indican claramente sus diferentes apellidos, no son legalmente parientes y no pueden, por tanto, cometer incesto”, afirma.

Volviendo a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, “si Patrick Stuebing y Susan Karolewski no son parientes legales, no son (legalmente) hermanos, y lo que prohíbe la legislación alemana es el incesto definido como relación sexual entre parientes, esa legislación no se les puede aplicar. Para que les fuera aplicable, lo que tendría que prohibir la legislación alemana no es el incesto cultural sino el incesto biológico, la relación sexual entre personas que comparten un determinado porcentaje de su patrimonio genético, sea cual sea su relación de parentesco cultural o legal. Y esa prohibición tendría que explicitarse en términos biológicos, porque en modo alguno se haya implicado”, dice Aranzadi.

El asunto tiene otra derivación, según opina Nuria Terribas, del Instituto Borja de Bioética. Estos hermanos “no tienen la culpa de que el azar les haya hecho coincidir como pareja cuando eran hermanos, aunque no lo supieran”. Al saber esta relación, ¿tenían que haber roto su relación?

La distinta solución a los dos casos, con papeles en el caso español y condena en el alemán, muestra que no es un tema cerrado. Pero en sociedades cada vez más plurales, hay algo que no puede olvidarse: “Que se trata de algo decidido por dos adultos libremente”, señala Terribas.

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