Marielita, disfrutando los privilegios que le son prohibidos a los cubanos, se abrió un blog, pero, tal como no podía ser de otra manera, trasladó a él la censura y la prohibición de disentir cerrando los comentarios: en síntesis, se ha creado en internet un espacio para el monólogo luego de su fallido intento de imponer el autoritarismo y la mala educación en Twitter. Clotilde Morejón desde la Habana para Cubaout
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