“En apenas una década revolucionaria, cerca de 300 mil venezolanos murieron o tienen una bala alojada en su cuerpo. Otros 150 mil habrán sufrido lo mismo que los Tutsis de Ruanda a cuchilladas. De acuerdo a los informes del Ministerio Publico, más de 50 mil venezolanos fueron y serán abusados, lesionados, cientos torturados y desaparecidos, y más de cinco mil víctimas de allanamientos ilegales, mientras otros 10 mil habrán sido amenazados u hostigados por la fuerza pública. Y tal como ocurrió en Ruanda menos del 2% de los policías involucrados será condenado.” Enviado por Nicola da Gana para Cubaout
El genocidio venezolano por Thays Peñalver en El Universal
Hace ya casi una década, publicamos en este diario un artículo sobre el odio social que estaba despertando en los venezolanos titulado: “El odio nos llevará a Ruanda” (07/10/2002). Advertíamos que no tomar acciones al respecto constituiría detonar el gatillo en ese ambiente de odio. Apenas un par de años atrás, Fidel Castro había dado sus consejos a los nuevos e inexpertos revolucionarios, expresando que Venezuela no necesitaba “nacionalizar nada”, pero sí debía evitar tres grandes genocidios.
Se debía impedir a toda costa que se fugaran las divisas y sobre todo los cerebros de los cuales afirmó que salen “70 científicos diarios” de América Latina. Sustentaba que en los 21 años anteriores a la revolución bolivariana se habían fugado más de “100 millardos de dólares indispensables para el desarrollo venezolano” y que eso constituía un verdadero genocidio.
El tiempo siempre implacable demostró que apenas una década más tarde quienes juraron pelear contra todos estos males ostentan seis récords históricos inobjetables. Gastaron más dinero del presupuesto nacional que en los 30 años anteriores y en 2012 superarán los 40 años de la democracia. Habrán invertido el dinero equivalente a 70 planes Marshall para la reconstrucción de Europa. Se fugaron en 12 años casi el doble de las divisas. También lograron que casi un millón de venezolanos, 65% científicos y profesionales terminarán desarrollando otros países (473 mil sólo en España, Estados Unidos, Canadá y Colombia).
Pero la realidad del genocidio siempre violento, nos deja otros récords históricos sin precedentes. Al finalizar 2010 aquellos que se levantaron en el siglo XXI contra los males que nos aquejaban, habrán tenido más homicidios que en los 100 años del siglo XX. Más de un millón de desplazados. 8 países habrán encontrado suficientes razones para asilar a más de 20 mil venezolanos, y estos lograrán demostrar judicialmente que sus vidas corren peligro por razones políticas. La revolución romperá el desdichado récord por mucho, que ostentaba Marcos Pérez Jiménez.
En apenas una década revolucionaria, cerca de 300 mil venezolanos murieron o tienen una bala alojada en su cuerpo. Otros 150 mil habrán sufrido lo mismo que los Tutsis de Ruanda a cuchilladas. De acuerdo a los informes del Ministerio Publico, más de 50 mil venezolanos fueron y serán abusados, lesionados, cientos torturados y desaparecidos, y más de cinco mil víctimas de allanamientos ilegales, mientras otros 10 mil habrán sido amenazados u hostigados por la fuerza pública. Y tal como ocurrió en Ruanda menos del 2% de los policías involucrados será condenado.
De la misma manera que escribiera Kapuscinski sobre Ruanda, algunos de los líderes relatan sus respectivos monólogos desde: “Alojamientos de primera clase al estilo de los cincuenta; un servicio que responde con solo chasquear los dedos, mujeres amables y atractivas en la piscina, el rítmico sonido de la música afrobrasileña, el gentil fondo de la olas de un océano tropical. Y en el entorno, todo a punto de derrumbarse en un caos político”.
Pese a todo esto, no podemos darnos por vencidos en la lucha por recomponer los errores, como dijimos ayer “nada justifica la desesperanza”, porque ésta al final, es la que nos conduce al genocidio.
Abogada especialista en derechos humanos
@thayspenalver
Fuentes: Informes ANS 2009. Ministerio Público 2003-2009. Base Datos ANS 1908-2009, Presupuesto Público 1975-2010, Diario el Universal, El Honor de Guerrero, de Michael Ignatieff









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