
Durante años tuve una vecina iraní en mi apartamento en España. Era una persona delicada, educada y siempre con una sonrisa. Nos cruzábamos permanentemente con ella mi perra y yo, y siempre me repetía lo mismo: cómo me gustaría poder tener un perro! Son mucho mejores y más leales que cualquier persona… pero me siguen dando miedo (nunca se animó a acariciar a mi dulce Camila). En mi país nos enseñan que los perros son algo malo desde siempre… y tantos años fuera de mi país, aun les sigo temiendo a pesar mío…
Nunca olvidaré esas palabrasy su gesto involuntario de alejarse de la perra que siempre estaba atada a su correa, mientras se agarraba la mano con la que hubiera querido acariciarla…

En los regímenes totalitarios ya ni cabe analizar la lógica de sus prohibiciones. Cualquier coacción a la libertad es absurda e injustificada. Pero declararle la guerra a los mejores amigos del hombre, pinta de lleno el espíritu (¿?) que poseen estos fundamentalistas. Cualquier comentario sobra. Luciérnaga Curiosa
Infobae/En Irán, comprar un perro es tan peligroso como adquirir droga
La guerra cultural lanzada por el régimen no es nueva. Tampoco los absurdos a los que lleva. Como cuando las autoridades dictaminaron qué cortes de pelo son islámicos y cuáles no. Ahora, llegó el turno de los animales.
Ya en 2010, un ayatolá había lanzado una fatwa contra la posesión de perros por considerarlos “impuros”. Pero ahora la venta y tenencia de estas mascotas está prohibida por la ley. Resultado: adquirir un perro equivale casi a comprar droga, tanto por procedimiento, como por los precios. Un verdadero mercado negro se ha desarrollado, donde un cachorro puede llegar a costar varios miles de dólares. Algunos clientes son llevados con los ojos vendados a los criaderos clandestinos para que no puedan, luego, indicar su ubicación.Leer mas









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