Para la existencia de esa ruta llanos del Orinoco-RAAN-Estados Unidos, es imprescincible la complicidad y participación en el negocio de la máxima autoridad del Estado nicaragüense y de una mafiosa élite de subordinados integrada por militares, policías, familiares y amigos, vinculados estrechamente con los capos de los carteles mexicanos de la droga.
Insólito: Dinero a narcotraficantes para combatir el narcotráfico Por Roberto Escobedo Caicedo En Nicaragua Hoy
Durante uno de los gobiernos de Ronald Reagan, un avión espía U-2 sobrevoló el aeropuerto “Los Brasiles”. Fotografió parte del proceso de carga de una avioneta con cocaína y heroína destinada al mercado norteamericano. Aparecían claramente visibles, Pablo Escobar Gaviria, reconocido capo de los cárteles colombianos de la droga; Tomás Borge Martínez, Ministro del Interior del régimen sandinista y Federico Vaughan Loredo, asistente del anterior. La fotografía recorrió el mundo entero y los sandinistas tan sólo dijeron que se trataba de un montaje fotográfico para desacreditar al verdugo Borge Martínez.
Durante el 2000, Daniel Ortega Saavedra, secretario vitalicio del Comité Central del FSLN, apareció en otra fotografía tomada en las selvas colombianas donde operan los desalmados narcotraficantes y terroristas de las FARC, comiendo carne asada de res con tortillas, nada más ni nada menos que con Manuel Marulanda, alias “Tiro Fijo”. Conversaron sobre el intercambio de drogas por equipos militares procedentes del bloque soviético, operaciones que convirtieron Nicaragua en centro internacional del mercado negro de armas y municiones y de paso, en punto de almacenamiento y reexportación de drogas colombianas a los mercados norteamericano y europeo.
Pablo Escobar Gaviria, el gran capo colombiano de las drogas, fue huésped de honor del gobierno sandinista presidido por una decorativa Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Vivía en una casa del Barrio Bolonia, donde se encuentran actualmente las oficinas centrales de la Empresa Nacional de Puertos (ENAP), pagando sumas millonarias por su estadía a los hermanos Ortega Saavedra y Borge Martínez. Parte de esto pueden consultarlo en el libro escrito por una de las amantes de Escobar Gaviria, Virginia Vallejo. Así fue que se incorporó Nicaragua al mundo de las drogas.
Róger Ramírez Torres, es o era un Capitán de la Dirección General de Seguridad del Estado. A partir de abril de 1990, en virtud de las traiciones cometidas por los miembros del Directorio Político de la Resistencia Nicaragüense en contubernio con el corrupto Antonio Lacayo Oyanguren, presidente de facto de Nicaragua en nombre de su suegra, Violeta Chamorro, parte de los esbirros de la DGSE pasaron a prestar sus servicios en la Policía Nacional (Sandinista) y el Ejército Nacional (Popular Sandinista). Fue uno de los que inició el intercambio de armas de guerra de procedencia soviética con los productores y traficantes de drogas colombianas, hasta que por causa de un “mal serrucho”, por pretender quedarse con la tajada del león de una de tales transacciones, cayó en desgracia, fue dado de baja, juzgado y encarcelado por tráfico de drogas y venta de armas de guerra de la Policía a grupos irregulares de otros países.
Cuando Mel Zelaya, el testaferro de Hugo Chávez en Honduras, fue depuesto del cargo de Presidente de conformidad con los mecanismos de la sucesión constitucional, las avionetas cargadas de drogas que salían de los llanos del Orinoco y aterrizaban en aeropuertos del Departamento de Olancho, comenzaron a utilizar las pistas de aterrizaje de la Región Autónoma del Atlántico Norte Nicaragüense (RAAN). Fue cuando cobraron notoriedad las que que se encuentran en la comunidad de Walpasiksa. A partir de ese momento, la plaza de Comandante de efectivos de la policía y del ejército comenzaron a ser tan disputadas en esa región como la del Primer Comisionado Mayor, debido a su alta rentabilidad por el tráfico de drogas colombianas que se guardaban en los almacenes de los llanos del Orinoco y luego eran transportadas a la RAAN, donde se hacían cargo de ellas los cárteles mexicanos de la droga.
Para la existencia de esa ruta llanos del Orinoco-RAAN-Estados Unidos, es imprescincible la complicidad y participación en el negocio de la máxima autoridad del Estado nicaragüense y de una mafiosa élite de subordinados integrada por militares, policías, familiares y amigos, vinculados estrechamente con los capos de los carteles mexicanos de la droga.
Es sabido públicamente que buena parte de los jefes de las fuerzas militares y de policía de México y los países centroamericanos son corruptos hasta la médula, participando activamente en el tráfico de drogas procedentes de Colombia y Venezuela con destino al mercado norteamericano. Ha llegado hasta tal punto esa actividad criminal de narcotraficantes y sus sicarios, que para “dorar la píldora”, el Presidente de Guatemala, Alvaro Colom, convocó a una Conferencia sobre Seguridad y Combate al Tráfico de Drogas y Armas por México y Centroamérica, reclamando una ayuda de 6 mil 500 millones de dólares para supuestamente combatir los mencionados flagelos.
Los Estados Unidos ya aportan 260 millones de dólares y ofrecieron 40 millones adicionales. Los organismos multilaterales de crédito ofrecieron aportar 1 mil 500 millones de dólares, por lo que gobernantes corruptos y autoritarios como Ortega Saavedra y su respectiva mafia de militares y policías, dispondrán de ingresos adicionales para aumentar el monto del botín acumulado en sus cuentas bancarias individuales en los paraísos fiscales y fortalecer sus regímenes corruptos y dictatoriales. Parte del dinero que le entreguen a Ortega Saavedra, le servirá para reelegirse ilegalmente en el cargo de Presidente de Nicaragua.
En Nicaragua, los efectivos de la Policía detienen a bandas de narcotraficantes con drogas y millones de dólares en efectivo, decomisándoles armas, vehículos, residencias y fincas. El dinero se lo reparten, según información en manos de agencias internacionales de inteligencia, mientras la droga incautada la reciclan y se la venden a los narcotraficantes mexicanos. Ayudas procedentes de otros países y de los organismos multilaterales de crédito sólo servirán para aumentar la rentabilidad de estos negocios de índole criminal.
Hace pocos meses, el Presidente Barack Obama, de los Estados Unidos, declaró que Nicaragua, bajo el régimen orteguista, participa activamente en las fases de depósito y transporte de drogas por el territorio nacional, entregándola posteriormente a los cárteles mexicanos. ¿Cómo es posible, entonces, que le entreguen más dinero para “combatir” el tráfico de drogas, si son parte del negocio?
El cinismo de Ortega Saavedra es inaudito. En la reunión a que invitó el Presidente Colom, de Guatemala, recientemente clausurada, intervino para manifestar que el tráfico de drogas es una actividad del capitalismo salvaje, de los que quieren enriquecerse de un día para otro, importándoles muy poco los sufrimientos de la humanidad. Pero él es un alto exponente de esos capitalistas salvajes, porque en poco tiempo se ha convertido en supermillonario, saqueando las arcas nacionales, los fondos del Seguro Social, a lo que es menester agregar todas las propiedades y empresas confiscadas en el período 1979-1990, quedándose con buena parte de ellas, el dinero que le manda Hugo Chávez bajo el disfraz de ayuda a los proyectos sociales del orteguismo en Nicaragua y ahora con el tráfico de drogas y armas de guerra para combatir el sicariato, pero que no servirán más que para alimentar una de las tantas facetas del tráfico de drogas y armas por la región centroamericana.
El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, cuando intervino en el foro ya mencionado, observando a los asistentes dijo en tono de burla, hay bastantes representantes de los narcotraficantes en esta reunión convocada para combatirlos. Los jueces y los magistrados de algunos de estos gobernantes, así como los jefes de sus respectivas fuerzas de policía y militares, tienen, aparentemente, sus propios carteles de la droga y se dedican a combatir únicamente a los que les hacen competencia. Están recibiendo informaciones de todo lo tratado en tiempo real.
Los países que aportarán más dinero para combatir el tráfico de drogas y armas de guerra en México y Centroamérica, lo mismo que los organismos multilaterales de crédito, deben tener en cuenta que entregarle dinero al régimen de Ortega Saavedra no tendrá otra finalidad que fortalecerlo, avalar la farsa electoral que tiene preparada para el mes de noviembre y apuntalar económicamente a un socio activo del terrorismo internacional, el que mantiene excelentes relaciones con la Cuba de los hermanos Castro, la Venezuela de Hugo Chávez y el Irán de Ahmedinejad y sus corruptos santones.
Es, pues, verdaderamente inaudito que la comunidad internacional y los organismos multilaterales de crédito entreguen dinero al régimen orteguista bajo el pretexto de contribuir al combate contra los narcotraficantes y mercaderes de la muerte, si tanto él como sus secuaces de la policía y del ejército han sido señalados desde los años 80, por la misma DEA y el FBI, como presuntos socios activos de determinados carteles de la droga y de contrabandistas de armas de guerra. Ese dinero servirá tan sólo para acelerar su incorporación en la lista de los grandes millonarios de la Revista Forbes y condenar al pueblo nicaragüense a una infame dictadura totalitaria de signo populista-fascista.









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