
La deuda contraída por la población en la compra de electrodomésticos chinos, trae de cabezas a los funcionarios castristas, la morosidad va en aumento sin que el estado logre mecanismos para recuperar los importes “adelantados”; el cobro de las deudas mediante tribunales tampoco detiene el crecimiento de la morosidad y algunos hablan incluso de “insumisión“. Miles de personas en todo el país ya han sido expedientadas y están sujetas a investigaciones con la intervención los CDR ( institución represiva al servicio del gobierno para controlar a la población) , presiones a través de la libreta de racionamiento o la supresión de ayudas a pensionistas, personas bajo el umbral de la pobreza o en estado de invalidez que no han podido pagar las cuotas adeudadas.
Uno de los últimos inventos malignos de Fidel Castro (antes de que lo sacaran de la circulación), dentro de la surrealista “La Batalla de Ideas”, fue precisamente la “Revolución Energética ” y asociada a ésta la venta de electrodomésticos chinos a la población a cambio de la entregar viejos equipos , muchos de ellos de factura americana (Westinghouse, Kelvinator, General Electric, Frigidaire, Philco , Server,etc) . Muchos de estos equipos, eran considerados casi como un miembro de la familia y en no pocas ocasiones las habían acompañado fielmente por mas de 50 años. Algunos, incluso, eran la “herencia”de los que se habían tenido que marchar.
El macabro no se quedó corto y, como hace ahora Chavez en un burdo remake, promovía el equipamiento de la familia y en el “paquete” incluyó ollas arroceras, cocinas eléctricas, calentadores, aires acondicionados y todo un sinfín de “pacotillas” chinas.
Los precios fijados para la venta de estos equipos fueron desproporcionados en comparación con el ingreso promedio de la población, la calidad de los equipos ofertados y los precios en el mercado mundial de equipos semejantes. Para que las ventas se realizaran y demostrarle a los chinos la potencialidad del mercado cubano para “asimilar su tecnología” fueron concedidos créditos sin relación con la capacidad real de las familias para responder a los pagos de la deuda. Quizás los analistas supusieran que las remesas y otras entradas en divisas serían la fuente para asumir los plazos de pagos.
El Estado en su día hizo un magnífico negocio en materia de toneladas de chatarra, muy cotizadas en el mercado mundial o, como materia prima de la industria sideromecánica ( de esto nadie habló) , y por otra parte le proporcionó a sus “socios chinos” un suculento negocio de cientos de millones de dólares en equipamiento, que ya forman parte de la abultada deuda externa que el país ya tiene contraida con China. El grupo chino Haier, por ejemplo, fue acreditado, en el mercado cautivo cubano, como la marca referente.
Un problema creado por esta medida y del cual se habla poco o nada en la prensa nacional es el impacto que estos equipos chinos de alto consumo eléctrico han tenido en la factura de la luz de las familias ( los precios de la electricidad en Cuba han subido sostenidamente) y además la sobrecarga en las líneas electricas domésticas , que adolecen de un mantenimiento nulo , y que , inspecciones bajo estandares internacionales declararían en e,l 75 % de las viviendas, como inservibles y con riesgo de accidente. Los alargos, las “tendederas” son el día a día de la familñia cubana, con precarios mecanismos eléctricos ( enchufes, interruptores..), muchos de ellos fruto de mucha imaginación como un interruptor hecho con un tubo de pasta dental, para sólo poner un ejemplo.
Hace algunos años se ha puesto en evidencia la incapacidad de muchas familias cubanas, en el umbral de la pobreza, para poder satisfacer el pago de esa deuda, que se agrava con la situación de rotura de estos equipos , muchos ya inservibles o necesitados de reparación. La venta de estos equipos no llevó asociada la creación de un servicio de garantía y postventa solvente, a los funcionarios se les “pasó” contratar el suministro de piezas de repuesto para garantizar un eficiente mecanismo de postventa. Los compradores quedaron indefensos, como siempre el estado fue juez y parte.
Si se tiene en cuenta que los refrigeradores mas pequeños costaban mas de 6000 pesos ( mas de 15 meses de salario), es comprensible la carga que asumieron las familias, sin tener claras las consecuencias y, sin que nadie los protegiera, y los asesorara. Las experiencias en Cuba referentes a préstamos al consumo son casi nulas en los últimos 52 años. Una de las primeras cosas que se cargó el castrismo fue, el sistema financiero credicio que existía en Cuba en los años 50 , muy avanzado pàra su época.
En la prensa van apareciendo noticias al respecto como que en las “bodegas” donde se venden los productos normados se delata a los deudores, o que la Fiscalía asumiría el cobro de las deudas. En 2009 periodistas independientes de Santiago de Cuba informaban de posibles embargos a los salarios y pensiones de seguridad social, la retención de la libreta de abastecimientos a entregar a los consumidores a partir del 1 de enero del 2010 en el caso de personas que no abonasen las cuotas atrasadas.
En Octubre de 2008 el Granma publicaba un artículo titulado “* ¿Hasta cuándo el río revuelto?” donde criticaba el incumplimiento de los pagos de los créditos concedidos en la “Batalla de Ideas” y tildaba de “ingratos” a los cubanos.
En aquella idea del iluminado cada familia tenía la opción de comprar un módulo que incluía cocina, refrigerador, aire acondicionado y bombas de agua, que demandaban reposición. Los niveles de crédito familiar para estos fines superaban los 10 ooo.
Esta venta masiva de electrodomésticos repercutió en el consumo residencial y el gobierno acusó reiteradamente a los consumidores de despilfarro por hacer servir equipos que ellos mismos les habían endilgado. En 2010 el consumo de electricidad del sector residencial había crecido un 4%, según estadísticas oficiales de poca confiabilidad.
En un artículo de Granma del 30 de julio de 2010 ” No hay razón para el impago“, se recordaba que hacía 5 años se habían “entregado” refrigeradores, aires acondicionados, ventiladores, calentadores de agua, hornillas, ollas arroceras y multipropósito, entre otros aparatos y utensilios que mejoraron el confort familiar para sustituir electrodomesticos “ineficientes”. Pero no destacaba que muchos de estos créditos fueron concedidos a jubilados y pensionados, a beneficiarios del régimen de asistencia social,a discapacitados, amas de casa, estudiantes y personas sin vínculo laboral y que en consecuencia tenían escasas posibilidades reales de poder satisfacer esta deuda, salvo que recibieran remesas del exterior u otros ingresos “sumergidos “. Se “reservan medidas más severas, ya en proceso de implementación, que van desde el embargo salarial hasta demandas ante los tribunales municipales y provinciales”,amenazó el Granma.
Para el cobro de las deudas se están utilizando empleados de la ONAT (Oficina Nacional de la Administración Tributaria) en coordinación con los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) . En el caso de los jubilados está obligado a nombrar un codeudor y si fallece la otra persona hereda la deuda.

En diciembre de 201o el Granma vuelve a calificar a los cubanos de ingratos por no pagar los electrodomésticos que tan “gentilmente” le adelantó la revolución : “¿O será que algunos ya olvidaron el compromiso moral de pago que entraña recibir los artículos o módulos que tan gentilmente adelantó la Revolución para mejorar la calidad de vida de la población?”, apuntó.
En las Tunas a muchas personas han sido amenazadas con perder las ayudas si no pagan las deudas pendientes; se trata de personas enfermas, ancianos y mujeres, quienes debido a sus bajísimos ingresos y al alto costo de la vida en Cuba no tienen forma de cumplir con el pago de la deuda.
Algunos señalan estos impagos como una especie de “insumisión fiscal”. En Cuba la prensa critica la economía capitalista y la crisis internacional, pero no evalua el transfondo de la concesión de créditos en Cuba a personas sin solvencia ni para cubrir los gastos básicos de comida, electricidad, gas, agua y otros gastos de subsistencia. En Cuba ha sucedido algo similar que con las hipotecas basura , lo que en vez de hipotecas, se trata de créditos para adquirir electrodomésticos, de calidad cuestionable , que ‘otorgó’ el Estado a miles de cubanos, a los que les “permitió” pagar a plazos, como si fuera un acto de benevolencia del señor feudal para sus siervos.










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