No aprueban la “bochornosa” gestión de la Iglesia Católica cubana ante la dictadura. Denuncian la represión contra Reina Luisa Tamayo Dánger, la madre del preso Orlando Zapata, fallecido el 23 de febrero tras realizar una huelga de hambre.
Agencias | Elsalvador.com, video Radio Marti
Los disidentes cubanos en el interior de la isla han puesto el dedo en la llaga. Un grupo de 164 opositores enviaron ayer, a través de la plataforma “Cuba Democracia ¡YA!”, una carta abierta al Papa Benedicto XVI para criticar la que consideran “lamentable y bochornosa” postura de la jerarquía católica de la isla en su mediación ante el régimen comunista de los hermanos Raúl y Fidel Castro sobre los presos políticos. La misiva suscitó la inmediata respuesta del Arzobispado de La Habana que consideró a la misma como ofensiva.
“Podríamos hacer de esta epístola una larga lista de demandas, pero solo una es la más importante, que cese el apoyo político de los que representan a DIOS ante los católicos cubanos, a los que se han comportado durante medio siglo como comisionados de Satanás en la tierra”, detalló la carta.
“Algunos de los católicos que firmamos esta carta y otros que quizás incorporen sus firmas, no estamos de acuerdo con la postura que ha tenido la jerarquía eclesiástica cubana en su intervención por los presos políticos, es lamentable y de hecho bochornosa”, dice la misiva que también fue entregada en la Nunciatura Apostólica en La Habana, según dijo a los periodistas independientes la disidente Marta Beatriz Roque, una de las firmantes.
La carta arremete contra el proceso de diálogo abierto en mayo pasado entre el régimen de los hermanos Castro y la Iglesia Católica cubana, representada por el cardenal Jaime Ortega y el presidente de la Conferencia de Obispos, Dionisio García.
Los disidentes abordan otros temas como la represión, la necesidad de un amplio debate de los temas de interés nacional y el embargo de Estados Unidos a Cuba.
“Respetamos las solicitudes de la Iglesia para que cese el ‘bloqueo’”, indicaron los disidentes, “pero: ¿por qué no se pide también –públicamente– que termine el embargo que le tiene la dictadura a todo el pueblo cubano? Este dura más de 50 años e incluye las libertades que pueda disfrutar la Iglesia como comunidad de todos”.
“Una correcta mediación sobre el tema, hubiera implicado oír los reclamos de ambas partes y conciliarlos. Sin embargo, la solución del destierro, aceptada por los que han estado siete años injustamente presos, solamente por sus ideas, solo beneficia a la dictadura”, dijeron los disidentes en la misiva a Su Santidad.
Como resultado de ese diálogo, que ha sido apoyado por España, se logró el compromiso del régimen cubano de excarcelar en cuatro meses a 52 presos políticos, todos miembros del llamado Grupo de los 75 opositores condenados en la represión de la Primavera Negra de 2003.
Sin embargo, aquellos detenidos que se han negado a abandonar el país continúan en prisión bajo severas condiciones. Entre ellos, Óscar Elías Biscet, Arnaldo Ramos y Pedro Argüelles.
“¿Y por qué a ellos no les dan la libertad? ¿Por qué tienen que mantenerlos en prisión?”, dijo Roque. “El objetivo es descargar una olla de presión desde los presos y las Damas de Blanco. Es una forma de estar apoyando políticamente al régimen y nosotros no estamos de acuerdo con eso”.
“Prisión por deportación. La jerarquía de la Iglesia Católica está apoyando cuanta ilegalidad hace el gobierno cubano. Y no es la Iglesia, es su jerarquía, porque la Iglesia es toda la comunidad católica”, sostuvo Roque.
Los disidentes que firman la carta al Papa –entre los que figuran también Vladimiro Roca y Jorge Luis García (Antúnez)– defienden que en esa mediación se debería haber escuchado a la disidencia interna y al exilio, que desde hace más de 20 años, dicen, están luchando por el restablecimiento de la democracia.
Una crítica parecida hizo el periodista independiente Guillermo Fariñas en una entrevista con el diario ABC el pasado mayo, a escasos dos meses de abandonar su huelga de hambre en protesta por la situación precaria de los reos de conciencia. “Antes que negociar con la disidencia civil pacífica, el régimen cubano prefiere negociar con la Iglesia. Así obvia esa oposición pacífica y no le da crédito”, esgrimió entonces Fariñas, que sin embargo estimó los acercamientos iniciales de la Iglesia como un “primer paso”.
Más Represión
Los disidentes consideran que las 26 excarcelaciones que se han producido hasta ahora constituyen la “solución del destierro” en referencia a que esos prisioneros han sido liberados e inmediatamente conducidos a un avión para sacarlos de Cuba hacia España.
Desde Cuba, otros opositores se han mostrado más cautos respecto a lo defendido en la carta. Según el disidente Elizardo Sánchez, “no hay mejor alternativa” a las intervenciones de la Iglesia y considera que los firmantes de la carta “están ejerciendo su derecho a expresarse y hay que respetarlo”. Sin embargo, dentro del “difícil proceso de lidiar con los Castro es prematuro apresurarse a opinar con el riesgo a que se paralice”, aseveró.
“La situación de represión, hostigamiento y detenciones arbitrarias se ha recrudecido en los últimos días”, denuncian los remitentes. “¿Se están vaciando las prisiones para volverlas a llenar?”. Para ellos el “éxodo” no es una opción.
“Los que aceptaron marcharse no son personas liberadas sin condiciones en Cuba”, afirmó Elizardo Sánchez.
En última instancia, “si algo sale mal, será por la mala fe de los hermanos Castro, no por culpa de la Iglesia ni del Gobierno español”, sentenció Sánchez.
Para Sánchez, las volátiles actuaciones del régimen comunista cubano son las que al final incidirán definitivamente en las condiciones de vida de los cubanos fuera y dentro de la isla.
En la misiva al Obispo de Roma, el grupo también denuncia que “la represión, hostigamiento y detenciones arbitrarias se han recrudecido en los últimos días” y citan como ejemplo “la represión” contra Reina Luisa Tamayo Dánger, la madre del preso Orlando Zapata, fallecido el 23 de febrero pasado tras realizar una huelga de hambre durante 85 días.
Los firmantes de la carta al Papa, denuncian que a Tamayo Dánger “no le permiten oír misa, pues tiene que asistir únicamente con familiares” y critican que las autoridades católicas de Banes, donde reside la madre de Orlando Zapata, fueron a visitarla “para pedirle, hiciera precisamente lo que quiere el régimen”.
Subrayan la petición hecha por el obispo de Holguín (este), Emilio Aranguren, a Tamayo Dánger, durante la visita a su domicilio el pasado 14 de agosto.
El prelado le sugirió hacer “precisamente lo que quiere el régimen”, que no acuda a misa ni a la Iglesia arropada por otros opositores. Asimismo recordaron el asedio vigente a las Damas de Blanco, cuya desaparición es algo a lo que aspira “desesperadamente” el régimen dictatorial de Raúl y Fidel Castro.









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