La diferencia de 25 puntos entre los principales aspirantes a la presidencia de Colombia han dejado muy mal paradas a las empresas encuestadoras y hacen evidente una reflexión sobre estos tipos de sondeos de opinión que influyen subjetivamente en el electorado. Al menos eso dijo Mockus que reconoció que las encuestas lo hicieron ilusionarse, para chocar luego con la cruda realidad. Ahora llueven las justificaciones entre las cuales hablan de las tendencias de última hora que la Ley de Garantías no permitía divulgar, que si los comentarios desacertados de Mockus, que si los votos de los colombianos en el exterior.
El Presidente de Invamer Gallup, Jorge Londoño, reconoce su desconcierto ante los 25 puntos de diferencia en los resultados contra un empate técnico en las encuestas.
El contagioso desconcierto también lo muestran los respectivos presidentes de la firma Ipsos Napoleón Franco, Napoleón Franco y de la firma Datexco, César Valderrama.
Lo interesante del caso es que errores tan grandes no son nada comunes. Las encuestadoras colombianas han sido sin duda las grandes derrotadas de la primera vuelta de las elecciones colombianas.
Desde 1994 las encuestas no habían fallado en sus pronósticos electorales de una manera tan significativa. Así que basta de decir que las encuestas son como las morcillas que es mejor no saber cómo las hacen. Quizás ha llegado el momento de revisar a fondo la receta culinaria. Y mientras tanto sería muy sano desconfiar de sus diagnósticos.









Yo que trabajé en estadísticas sospecho por pincipio de las encuentas. Pero estos resultados son realmente sorprendentes. Siempre hay manipùlación pero en estos resultados no encuentro explicación lógica. A veces el miedo puede influir para declarar una intención y ejecutar otra pero no parece ser este caso…
Publicado por María de Nadie | 31 mayo 2010, 20:39