Durante siete horas, bajo los frondosos jagüeyes de un parque del barrio de Miramar, las esposas y madres de algunos de los 75 disidentes encarcelados en el 2003, oyeron insultos y provocaciones de los simpatizantes del gobierno mientras ellas alzaban gladiolos. Por tercer domingo se les prohibió caminar por las calles de La Habana. Fuente El Universal
La dictadura castrista organizaba este domingo su circo electoral para dar señales democráticas al mundo, pero su verdadera cara represora quedó plasmada en el acoso a estas indefensas mujeres que sólo piden justicia y que se respeten los derechos de sus esposos , padres, hijos encarcelados por sus ideas desde la Primavera Negra. Los medios de todo el mundo tomaron buena nota.








Comentarios
Aún no hay comentarios.