Dejó de comer para que los presos cubanos fueran tratados con dignidad y le ha costado la vida. Su muerte convertirá sin duda en un icono de la disidencia a Orlando Zapata Tamayo. Este albañil y plomero de 42 años, natural de Santiago de Cuba, pertenecía al ilegal Movimiento Alternativa Republicana. En la primavera del 2003, cuando se produjo la detención del llamado Grupo de los 75 –acusado de conspirar para EEUU–, él también fue arrestado y condenado a tres años de cárcel por «desacato, desorden público y desobediencia». Ya en prisión, su «conducta radical» hizo que se le fueran imputando delitos hasta alcanzar los 36 años de condena.
En diciembre, Zapata dejó de ingerir alimentos sólidos en la prisión de Camagüey para denunciar el maltrato sufrido y exigir ser tratado como «prisionero de conciencia». Las consecuencias de su ayuno se agravaron cuando, según la disidencia, se le negó el agua durante 18 días. «Le destruyeron los riñones», denunciaba ayer el opositor Carlos Alberto Montaner. El 16 de febrero fue trasladado a un centro médico para reclusos y, el lunes, a otro hospital de La Habana, donde murió el martes.
Enlaces relacionados
Lula guarda silencio durante su visita a Cuba El Periódico de Cataaluña
Lula vio al “viejo amigo” Fidel en día de crisis por muerte de …ABC
Críticas a Cuba por disidente muerto El Espectador Uruguay
Vea el testimonio de la madre de Zapata Tamayo COPE









Comentarios
Aún no hay comentarios.