
El Presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero ha eludido mencionar con nombre y apellidos a Orlando Zapata Tamayo, el preso político que la dictadura cubana con premeditación y con métodos de tortura china ha acabado asesinar, sin que haya tenido el consuelo del abrazo de su madre. Durante su participación en el Congreso sobre la pena de Muerte ,como menciona el diarío El País , el Presidente de Españla se ha referido tímidamente a que “nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a otro ser humano”.
Y también agregó que el “éxito” en la lucha por los Derechos Humanos debe ser “el éxito de la dignidad de las personas, el éxito de la protección de la vida, el éxito de los Estados que respeten hasta el último instante la vida de todos y cada uno de sus conciudadanos”. Pero la realidad es que todas estas cosas el Gobierno de España se las ha pasado por el forro en lo que respecta a la dignidad de los cubanos, el respeto a los derechos humanos , y mientras sigue haciendo la corte al dictador Castro II , en Cuba se violan cada instante los derechos y las libertades de millones de cubanos. Mientras desplegaban la farsa de diálogo en Madrid, Orlando Zapata Tamayo agonizaba abandonado como un perro sin la atención necesaria para evitar el fatal desesnlace.
Por su parte el Vicepresidente tercero del gobierno de España como si cayera de Marte lamenta la muerte de Orlando Zapata y se entera de que en Cuba hay un “déficit” en la política de los derechos humanos. Llamar la situación en Cuba de “déficit” es un eufemismo zapástico del gobierno de España , pues mas que déficit en Cuba son violados prácticamente todos los derechos humanos, sin excluir los que se violan con la anuencia de las muchas empresas españolas radicadas en Cuba y que explotan a los cubanos en pleno siglo XXI haciendose de la vista gorda ante todo lo que le reporta dividendos y seguridad a su capital.
Y ahora, que ha muerto Orlando Zapata Tamayo, y que el gobierno cubano ha desplegado una ola de detenciones y retienen a cientos de disidentes en sus domicilios para que no puedan despedir como se merece a este nuevo martir de la libertad, qué hará el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero. ¿Tendrá la dignidad de enviar una condolencia a esa madrebque se cansó de pedir que atendieran a su hijo y que ha recibido hoy los despojos de su hijo sin que pueda denunciar los maltratos a que fue sometido en cárceles cubanas? Quizás esperará el gobierno de España a que mueran Biscet, Sigler Amaya, Normando Hernández y tantos presos cuyo estado de salud es crítico y es denunciado constantemente ante la opinión publica internacional. Para ser coherente con el discurso que acaba de pronunciar debería exigir la liberación inmediata de todos los presos políticos cubanos sin condiciones.









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