Por Claudia Cadelo en Octavo Cerco

Llegué muy campante y arreglada a las seis y cuarto al concierto de Pedro Luis Ferrer en el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana Vieja acompañada de dos amigas. Una de ellas se extrañó de ver a “aparentes civiles” apostados en posiciones militares detrás de los uniformados de la seguridad del museo…yo ni los vi.
Cuando estábamos comprando las entradas vino un hombre que se presentó como director del teatro y nos pidió sonriente que le acompañáramos. Ya sabía lo que era pero algo dentro de mí me decía que no, que no era posible, sentí pena por mis dos amigas que sin comerla ni beberla miraban con los ojos grandes lo que se llama por ahí “los oficinistas de la cultura cubana”. Seguir leyendo









Comentarios
Aún no hay comentarios.