
Por Jorge Cruz
Ojala que cuando vieron caminar a Fidel Castro por las calles de La Habana, hubiese estado viendo a los ciudadanos que no les tocó nada de cincuenta años de su socialismo. El problema de la vivienda es más que perentorio, permanente. Distintos estudios realizados por el régimen tratan de tapar el sol con un dedo, en cincuenta años se ha construido muy poco y se ha reparado y mantenido mucho menos. La forma habitual que ha tenido el gobierno de Cuba es ir dando a los que tienen situaciones muy críticas las viviendas que expropia a los cubanos que abandonan el país. También se ha resuelto parcialmente el asunto cogiendo todo tipo de construcciones para que las personas puedan vivir. Nos referimos a locales sociales, tiendas y todo tipo de comercio. En Cuba no existe una oferta estatal ni privada de viviendas para su compra, tampoco una legislación que regule exigencias técnicas y normas legales. Existe un gran vacio legal y administrativo para una rama tan importante en cualquier economía.
Parte 1
Parte 2
El gran fraude de estos cincuenta años fueron las micro brigadas, que movilizó decenas de miles de necesitados para que se “construyesen su vivienda”. En la realidad las Micro brigadas fueron un gran fracaso. Las obras se eternizaban para concluir pasados 8 a 10 años. Durante este periodo la persona trabajaba en obras del gobierno mientras veía que su vivienda no avanzaba. Después de la caída de la Unión Soviética se abandonan la totalidad de planes de vivienda y las necesidades se han ido acumulando paulatinamente.
Recientemente Raúl Castro en una decisión esperpéntica autorizó a los cubanos a construirse sus propias viviendas. Si, en cincuenta años nadie ha podido construirse la vivienda que necesita oficialmente. Ahora se permite pero los materiales y medios no están disponibles. Los pocos materiales para la construcción que se venden en comercios del gobierno están disponibles en Pesos Convertibles, o sea no son una solución real al problema. La autorización a construirse sus viviendas a los cubanos es una dejación más del gobierno en relación con el problema actual. Las personas no pueden formar grupos, o empresas para construir viviendas, no tienen acceso a gruas, transporte de carga, etc. La legislación cubana adolece de normativas para la construcción privada de viviendas, o sea desde un simple permiso, hasta soluciones constructivas que garanticen la seguridad de los moradores de la vivienda, revision y ejecución de los proyectos constructivos, enlace con las redes técnicas de agua, electricidad y desagües.
Durante muchos años las familias han resuelto parcialmente el problema de la vivienda haciendo adaptaciones a las casas existentes. Se han cerrado terrazas, se han reconvertido áreas de garaje para vivienda, se han añadido pisos superiores a una vivienda, en casas antiguas y de puntal muy alto se han realizado obras para habilitar un entrepiso. Todas estas prácticas han generado verdaderos problemas de sobre carga de las redes técnicas en las ciudades, han provocado no pocos derrumbes y tambien un exceso de densidad de población.
Después de cincuenta años, una vivienda recien inagurada en 1959 ya es una vivienda vieja, que requiere un cambio seguro de sus redes técnicas, revisiones de fachadas, azoteas, la carpinteria exterior seguramente está extremadamente deteriorada por el clima y la falta de pinturas protectoras, los suelos de baños, cocinas y en general deben ser cambiados. Con eso queremos decir que los informes del gobierno que hablan de las necesidades de nuevas viviendas, pero no consideran la reparación total del parque de viviendas existentes. Muchas de las casas de la Habana son de comienzos del siglo XX, o sea casi tienen 100 años y es preocupante que en muchos edificios la seguridad comienza a quedar cuestionada. Son edificios que sin mantenimiento, exceso de habitantes y en muchos casos debilidadas por las construcciones privadas pueden derrumbarse.
El problema de la vivienda además considera otros asuntos no menos importantes y que en Cuba se van acumulando. Son todo lo que diferencia una vivienda precaria de una vivienda normal del mundo de hoy. En Cuba los edificios con ascensor padecen en su casi totalidad de rotura permanente de estos, las necesidades acumuladas en servicio de agua potable son muy graves. Redes técnicas muy viejas y con roturas bajo tierra entremezclan agua potable con albañales provocando un elevado riesgo para la salud pública. Si la vivienda es un edificio, de las bombas de agua para llevar esta a los tanques de las azoteas funcionan muy pocas. Esto genera un uso no higienico del agua, además de las molestias que entraña.
En prestaciones para la vivienda existe una ausencia general de servicios. En este acápite puede incluirse desde que no existe la posibilidad de disponer de agua caliente, telefonía fija, hasta cosas tan fantasmales como es resolver una cerradura para una puerta, una ventana que se ha de reparar, el vidrio de una ventana que se ha de reponer.
Soluciones pueden existir muchas para enfrentar este grave tema habitacional desde varios enfoques. El gobierno de Cuba ha optado por liberarse del asunto, pero con ello no lo soluciona, la falta de vivienda y la calidad habitacional pauperrima continuan agravandose en Cuba.









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