Por Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar en Die Welt Online
La próxima semana comienzan de nuevo las vacaciones escolares, de dos meses de duración, para millones de niños cubanos. A muchos padres no les quedará otro remedio que dejar de trabajar para cuidar a los hijos. Durante los meses de Julio y Agosto la productividad del trabajo en Cuba está marcada por esta situación. ¿ Qué hacemos este año?, Una pregunta de fácil respuesta por las escasas opciones.
No podemos abandonar la isla porque necesitaríamos un permiso de viaje y una visa . Y aún así el viaje a México o a República Dominicana requeriría el ingreso de todo el año de una familia. Probablemente tampoco iremos fuera de la provincia, pues los pasajes de ómnibus se tenían que haber adquirido en Mayo después de varios días de cola. Y como no tenemos ni amigos ni parientes en el interior que nos pudieran hospedar, necesitaríamos un saco de dinero para pagar un hotel.
También un día en la playa es un problema por el transporte hasta allí. Tendremos entonces que decirle a nuestros hijos ,como el año anterior, que hay una nueva foca en el Zoo, o que la pareja de lobos tuvo una cría.
Quizás se monte de nuevo la carpa del circo o se organice una Matinee con películas para niños. En última instancia tendremos que aceptar después de la cola devoradora de tiempo que nos toque a pocos metros de la pantalla.
Los pesimistas dirán que siempre repiten las mismas películas y dibujos animados, pero tampoco es seguro. Cada verano hay al menos un par de novedades, sobretodo series norteamericanas y películas que “manos amigas” nos dejan. Producto del bloqueo estas películas no pueden ser adquiridas por vía normal, pero gracias al Conflicto entre Cuba y Estados Unidos, las vemos de todas maneras sin que se pague un centavo a las empresas de comunicación a las que pertenece este material.
El aburrimiento de las vacaciones nos lleva tarde o temprano a una esquina de la casa que necesita reparación. Una silla que cojea, la junta del refrigerador, un cortecircuito en la instalación eléctrica, la tendedera que se descuelga por el peso de la ropa o el hueco en el tanque del inodoro.
Y así las pasan las largas semanas, en cuyos fines de semana nos encontramos con amigos a comentar los capítulos de “Doctor House” o las dificultades para reparar la lámpara de la cocina.






































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