POR DANIEL ADRIANO GOMEZ
Entendiendo que las cinco personalidades públicas que firman el comunicado “al país” con el que el Gobierno entiende que da satisfactorias explicaciones respecto a las interioridades de un acuerdo sorpresa de posible venta del 49 por ciento del paquete accionario de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) -que en la práctica es un simple almacén de productos semi manufacturados de derivados de los hidrocarburos- son un grupo de señores bien acreditados por su profesionalidad y preparación académica y también patriotismo.De ahí que discrepemos totalmente de las iniciativas que las autoridades nacionales han estado efectuado en aras de concretar un acto de comercio muy suigeneris, que quiérase que no y por los devaneos imperialistas del venezolano en materia de tratar de hacerse con el monopolio colateral de la distribución del combustible, no ayuda en lo absoluto para que se le pueda suponer buena fe al interés tan peculiar del presidente Hugo Chávez Frías, quien hasta ahora nunca ha dudado en pretender agenciarse a favor de su política neo-imperial, la aceptación marginal y abierta del gobierno de este país y en base a ese extraño maridaje todavía no del todo explicado a conciencia, en cuanto a las interioridades de la variable dentro del acuerdo gobierno a gobierno, que denominado “Petrocaribe”, se enmarcan las últimas iniciativas binacionales en materia de aprovisionamiento energético a cargo de las nuevas generaciones a 20 años de plazo y cuando como ya se ha visto y hasta comprobado, aquellos otros beneficios colaterales de dinero fresco para iniciar obras de desarrollo que justifiquen el endeudamiento de las nuevas generaciones –hasta donde se sabe- todavía no han sido iniciadas, en tanto en cambio, esta economía sí tiene una deuda insólita entre 800 y 1,000 millones de dólares estadounidenses que nunca debió de haberse pactado, si se toma en cuenta, que siendo este país el segundo socio comercial de Venezuela con compras directas y al contado de más de 100 mil barriles diarios para un total sobre los dos mil millones de dólares anuales, perfectamente que como compensación a nuestras compras, semejante deuda colateral no debería de existir y si desde un principio, a nuestras compras se le hubiesen aplicado ese efecto multiplicador de cinco por uno que hace descubrir el terrible déficit que esta economía carga a razón de los incumplimientos venezolanos.
En ciertos círculos gubernamentales de ambos países y gobiernos, sabemos que no se quiere hablar del asunto y mucho menos discutirlo públicamente, pero cuando nos topamos con el acuerdo económico firmado por Chavez con China Popular, mediante el cual, a las compras chinas de productos venezolanos y viceversa se les aplica el factor multiplicador y que el gigante asiático compensará a Venezuela con refinerías y grandes almacenes de aprovisionamiento, tanto en territorio chino como en el venezolano, que de inmediato nos preguntemos porqué en las negociaciones que se han estado llevando a efecto para la posible venta del paquete accionario criollo a PDVSA, absolutamente nadie hubiese mostrado interés en dilucidar una situación que habría favorecido ampliamente nuestros intereses y comenzando por la eliminación de la deuda por el suministro de 40 mil barriles de petróleo a precio subsidiado vía Petrocaribe y en base a las compras que ya hemos hecho de petróleo venezolano de exportación no subsidiado.
Justamente porque no entendemos que semejante alternativa hubiese sido pasada por alto por nuestras autoridades, es que no entendemos ni aceptamos de primera intención la venta o transacción comercial que se propone y que vista en una perspectiva a largo plazo, no creemos que beneficie a los intereses permanentes de esta nación, el caer en manos de un presidente tan irascible, temperamental y totalitario como Chávez, quien en su momento y porque en este país dos oficiales militares adversarios suyos se encontraban residiendo temporalmente, medalaganaria y autoritariamente ordenó la suspensión del suministro de hidrocarburos y de abusador, sin querer reparar que esos embarques son hechos en base a pagos anticipados y sin gracia de ninguna especie.
Son esos antecedentes y no ningún otro, los que nos hacen desconfiar del venezolano y mucho más, cuando los 12 puntos con los que la comisión oficial de cinco miembros en su comunicado público “al país”, especifican con los que esta economía se beneficiaría, también podrían ser obtenidos y hasta con mayor largueza, si el paquete accionario que se quiere vender estuviera en manos de inversionistas dominicanos junto a una pluralidad de más inversionistas extranjeros y sin que ninguno pudiera estar por encima del otro.
Insistimos por lo tanto y uniéndonos a otras voces, en el rechazo a una negociación estatal directa, sin información previa ni licitación pública internacional y sin reglas concluyentes que pongan en claro cual es el propósito final del gobierno del presidente Fernández en este asunto y cuando los US$130 millones que se habla están envueltos en el cierre de la operación comercial tan inusual, no son nada frente al monto extraordinario en ingresos que la Refidomsa recibiría, si la distribución de los derivados de los hidrocarburos estuviera no restringida a un solo vendedor y sí a una multiplicidad de intereses, quienes compitiendo en buena lid, garantizarían el abasto local y el necesario como importante aspecto de soberanía económica que por circunstancia alguna no se puede perder y que en lo de Petrocaribe, nos hace decir y recordar que en la mucha confianza es que está el peligro.









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