Crisis internacional golpea a la economía cubana y se temen tiempos duros.
Sectores clave de la economía cubana están encendiendo luces rojas como consecuencia de la crisis internacional y el arrastre de problemas internos, que hacen temer a los cubanos la llegada de tiempos más duros. Una fuerte campaña sobre el ahorro, sobre todo energético, es impulsada por el Gobierno en todos los medios, en pleno inicio del verano, de calor sofocante y periodo de vacaciones, cuando aumenta la demanda de electricidad, alimento y transporte. “La gente no habla de otra cosa en la calle, está erizada con eso, por la dimensión de la ofensiva (mediática) creo que los apagones están a la vuelta de la esquina”, dijo a la AFP Ricardo Pérez, un carpintero de 44 años.
Un sobreconsumo eléctrico obligó a un drástico plan de ahorro de 12% del consumo en los sectores productivos y de servicios, y el Gobierno advirtió que a la población que de no ahorrar se volverá a los cortes de energía, muy prolongados en 2004. “El mayor temor claro que es que regresen los apagones, pero derrochamos mucho, de ahí la campaña. Estos son tiempos difíciles para todos”, expresó Elio Rodríguez, ex profesor de física de 61 años, que trabaja en la campaña contra el mosquito Aedes Aegyti, transmisor del dengue.
El sector de transporte, en proceso de mejoría tras un deterioro de 20 años, paralizó casi todas sus inversiones, y la gente siente la reducción de 30% en las líneas secundarias de buses en La Habana, en tanto que los trenes de larga distancia redujeron sus frecuencias. “El transporte había mejorado con las guaguas chinas, pero ahora se está poniendo malo otra vez”, dijo Juan Morales, que llegó tarde a su trabajo en una cafetería pues su bus demoró más de lo acostumbrado. El ministro de Economía, Marino Murillo, señaló que por los efectos de la crisis internacional “habrá restricciones en el consumo” y precisó que el crecimiento previsto del Producto Interno Bruto (PIB) de 6% no se va a lograr y redujo la meta a 2,5%.
Pavel Vidal, del Centro de Estudios Económicos de la Universidad de La Habana, opina que el crecimiento más probable del PIB en 2009 será de alrededor de 1%, con “posibilidad de que se agudice la tendencia” a la desaceleración y se llegue al primer registro negativo en 16 años.
Para Vidal el decrecimiento se debe también a “factores estructurales” como “una baja productividad”, “poca diversidad en el comercio” (las importaciones crecieron en 2008 un 78% y las exportaciones solo 12%) y al rezago de la agricultura y la industria.
La agricultura decreció 7,3% en el primer trimestre; el turismo, importante fuente de divisas, se desaceleró en los cuatro primeros meses (temporada alta) con un crecimiento de solamente 1,9%; y los precios del níquel, principal producto, se mantienen bajos.
Otros economistas hicieron notar además que los ingresos petroleros de Venezuela, principal socio comercial y financiero de Cuba y suministrador de crudo con facilidades de pago, cayeron un 50%.
Cuba sufrió la peor crisis de su historia en los años 90 debido a la desaparición del bloque soviético y el recrudecimiento del embargo de Estados Unidos. Aún sin salir de ese “periodo especial”, como se llamó a la crisis, tres huracanes afectaron la isla en 2008, con pérdidas de 10.000 millones de dólares.
El diario oficial Granma aconsejó a los cubanos “aterrizar” ante la situación, pero trató de calmar ánimos. “Ni fantasmas ni apocalipsis”, subrayó en un artículo. Para el economista disidente Oscar Espinosa Chepe “es una crisis sobre otra crisis, y en un país que no tiene reservas, es una situación muy delicada”. Estimó que los pronósticos de Murillo son “demasiado optimistas” y podría haber un crecimiento negativo este año. Murillo propone el “ahorro, la eficiencia y la producción” ante los problemas que surgen. En palabras del presidente del Banco Central, Francisco Soberón: “Ahorro o muerte”.









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