Quizás suene un tanto jactancioso, pero creo que si no hubiéramos armado el barullo de los últimos días -denunciando semejante apartheid- nos hubieran privado de esa posibilidad de conexión. Sí que ceden cuando se les presiona, sí que tienen que enmendar la plana cuando los ciudadanos alzamos la voz y los medios internacionales se hacen eco. Ya lo comprendimos cuando el caso Gorki y esta rectificación nos confirma que callarnos sólo sirve para que nos arrebaten más espacios. Aprovechemos que ahora dicen que “los cubanos pueden conectarse” y tomémoslo como un compromiso público. Obliguémoslo a cumplirlo y si no, están Twitter, Facebook y los SMS para reclamar cuando vuelvan a echarnos el cierre.
* El lunes, una docena de bloggers hicimos una investigación en más de cuarenta hoteles de la ciudad. Con excepción del Occidental Miramar, todos decían desconocer la regulación que prohibía el acceso de cubanos a Internet.









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