Columna Welt Online
Por Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar
Por motivos puramente ideológicos cientos de miles de cubanos que abandonaron el país entre 1960.-1980 fueron estigmatizados como “traidores a la patria” o “escoria”. Hoy viven en cualquier lugar del mundo y sin el dinero que ellos envían muchas familias no lograrían llegar a fin de mes. Esos precisamente que siguieron los cantos de sirena del capitalismo, sostienen hoy “el paraiso socialista”.
Una cadena de acontecimientos se precipitó con la caída del muro de Berlín y trajo consigo que el gobierno cubano en 1993 autorizara la recepción de divisas por concepto de “envíos de dinero de familiares” que debería ser gastado en las tiendas estatales.
De esta manera finalizaron décadas durante las cuales sólo se recibirían bienes y servicios si se era fiel ideológicamente y se tenía un comportamiento ejemplar en los centros de trabajo.
Los envíos de dinero son para Cuba la segunda o tercera fuente de ingresos después de la industria azucarera y el turismo. Del día a la noche el vecino que no tenía que ponerse se convirtió en la referencia de la moda en el barrio, familias cuyo hijo se había escapado en una balsa, o cuyo hermano se había casado con una extranjera, o aquellos que un tío había desertado de una delegación del gobierno en algún lugar, todos ellos de repente pudieron pintar sus casas, comprarse sanitarios nuevos para el baño , nuevas ventanas o equipos de música para hacer mas divertidas sus fiestas.
Una de las decisiones que en su momento tomó Busch fue una reducción sensible de estas ayudas que los cubano-americanos podían enviar y también la disminución de los grados de parentesco que podrían estar sujetos a estos envíos. Sólo padres, hijos y hermanos podrían enviar billetes verdes desde la otra orilla. Objetivo: Estrangular aun más la economía cubana y acentuar la insatisfacción de las personas sencillas. La Habana reaccionó con un incremento de la cuota a descontar por el cambio de moneda. Nadie protestó en la calle por esta medida.
En un gesto de buena voluntad Obama derogó esta disposición. Los envíos quedaron como antes. El gobierno no ha quitado el impuesto con la justificación de que de esta manera recibiran algo los que no reciben envíos de nadie.
Nuestro vecino lleva otra vez camisas nuevas y su casa se ha vuelto a pintar.
( Traducción no oficial del alemán por Cubaout)








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