Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar
15 de abril. Die Welt Online
(Traducción de Cubaout del artículo original aparecido en la versión alemana de Die Welt Online)
Uno de los principales cambios que trajo el socialismo a Cuba fue la casi total desaparición de las prácticas religiosas. Especialmente en los años 70 casi nadie iba a la iglesia. En los impresos para acceder a la universidad, en las solicitudes para un puesto de trabajo, incluso para una vivienda, estaba siempre la pregunta ¿Tiene alguna creencia religiosa? Todo el mundo sabia, por supuesto la respuesta correcta, porque no se trataba de un simple dato estadístico, sino de una forma de intimidación.
Aquellos que quisieran ser miembros del Partido Comunista, tenian que aprobar un curso de ateismo científico y se comprometían a no bautizar a sus hijos. Naturalmente no desaparecieron los sentimientos religiosos, se ocultaban. Toda una generación creció sin la fe y casi sin saber qué era la Navidad. Para los fundamentalistas, expresiones cotidianas como “Que Dios te acompañe” levantaban la sospecha de Contrarrevolución. Los ideólogos comunistas crearon en contrapeso “el hombre nuevo”, un individuo con una cosmovisión científico materialista, libre de cualquier creencia; altruista y solidario; listo a entregar su vida por una buena causa o por la construcción de la sociedad nueva, sin dejarse desviar por las metas materiales.
A finales de 1991 entonces ocurrió “el Milagro”, las penas por el ejercicio de prácticas religiosas fueron levantadas. Bien pasados 17 años después, con la terminación de la Semana Santa el pasado domingo, tuvimos la impresión en Cuba, que sólo quedan pocos ateos. Incluso nosotros que no profesamos ninguna religión, nos contagió el entusiasmo con que los católicos y protestantes alababan la resurrección de Cristo. Paradójicamente los cristianos de Cuba se ocupan en cual debe ser el mensaje bíblico, con el cual deben orar aquellos hombres nuevos. Es un objetivo despersonalizado sin fervor, sueños o ideales.
Un viejo chiste dice que el mayor error del marxismo fue, no haberlo probado todo antes con animales. Así como el científico loco en las películas malas, que al final es estrangulado por su propia creación, el Socialismo cubano no encuentra – o lo que queda del- ningún medio con el cual poder controlar al monstruo. La religión empero renace de sus cenizas con todas sus virtudes y defectos que la Iglesia le imprime. Incluso nosotros, que por el camino habíamos perdido la fe, queremos creer en la venida del resucitado , que nos prometa una nueva esperanza y vida.
La autora es filóloga. Es conocida como autora del blog “Generación Y”. El coautor es Reinaldo Escobar, periodista disidente, con el cual está casada y tiene un hijo.









En los finales de los 60 a los que ibamos a la Iglesia nos trataban como perros, despues los padres les inculcaron a los hijos que no rezaran para que fueran a la Universidad, ahora parece que algo ha cambiado no todo pero algo, pero la semilla que se sembro de odio a la religión sigue.
La juventud no tiene la fe que sus abuelos tuvieron y eso es una lástima, ojalá y algun dia esa semilla germine en los que estan por venir, aunque los dudo.
Pobre Cuba y pobre Juventud.
Publicado por GUSANITA | 24 abril 2009, 14:30Muy bueno el artìculo.
Five stars.
Publicado por Mariela | 23 abril 2009, 23:53